Hassan

Por Rosario Pastor Torres

Déjame que te cuente...

Tanto los cuentos tradicionales como los nuevos y más originales contienen mensajes importantes para el desarrollo de la personalidad de los niños.

Si nos paramos a pensar, los cuentos reflejan la vida misma, nos muestran diferentes facetas de la vida: nuestra convivencia con los demás, la posibilidad de elección, sentimientos y valores contrapuestos y la posibilidad de elegir. Estimulan la reflexión infantil, el niño se mete en la piel del personaje y, según avanza en la lectura, aprende a tomar decisiones propias que vienen inspiradas por la moraleja más o menos explícita del cuento.

Sin lugar a dudas, el éxito tan extendido de los cuentos tradicionales, es que guardan una moraleja, una enseñanza que podemos sacar de la narración que, aunque en muchas ocasiones sean enseñanzas o valores insustanciales o estereotipados, son en muchas ocasiones verdaderamente útiles.

Yo he querido además, transmitirle  a mi hijo, de forma amena, parte de la historia de su pueblo. Una materia que por desgracia no se recoge en los libros de texto de los centros de enseñanza, y que es una lastima que  esta serie de conocimientos no los adquieran las nuevas generaciones. Sobre todo por que son generaciones muy preparadas, que saben mucho de los últimos  avances tecnológicos, pero desconocen casi por entero sus propias raíces socioculturales.

Los cuentos son un recurso inagotable del que disponen padres y educadores para formar a los niños de una manera eficaz y divertida. En los cuentos se pueden promover infinidad de valores, casi existe un cuento para cada cosa: amor, compromiso, generosidad, lealtad, amistad, comunicación, esfuerzo, superación, sinceridad, respeto, perdón, gratitud, honradez, tolerancia y un largísimo etcétera

El niño aprende y asimila a través de los cuentos conductas y actitudes que hace suyas porque han partido de su propia reflexión, no de lecciones impuestas o situaciones irreflexivas. La lectura de los cuentos favorece la capacidad crítica del niño, a la vez que se estimula su imaginación y creatividad a la hora de tomar decisiones, afrontar situaciones difíciles o resolver conflictos. El cuento hace que el niño se identifique con el personaje principal, que interiorice sus actitudes y su comportamiento, y asimismo le ayuda a tener interés por la lectura y disponer de un momento de ocio saludable y barato.

Por todo esto me gustaría dejar constancia escrita del cuento que le narro a mi hijo para que así los padres y abuelos de Cantoria puedan también contárselo a sus hijos y nietos…

HASSAN

“Es primavera. Ya hay flores y los campos han cambiado de color. Todo es más alegre.

Hace tres días que tengo unos gusanos de seda y ando ansioso por ver como nacen. Al primero que nazca le pondré el nombre de Hassan, que es como me llamo yo.

Tengo 8 años y vivo en una pequeña casa  cerca  del Hisn Qaturiya. Hisn Qaturiya significa Castillo de Cantoria.

Criar gusanos de seda requiere mucha paciencia. Esta vez mi padre  me ha dicho que podré quedarme con uno para mi solo, será mi mascota. Nunca he tenido una mascota antes, así que  tendré que esforzarme en cuidar  bien de ella.

Cuando nazca le daré hojas de morera de las más tiernas, para que coma. Madre  hoy anda muy ocupada  por que está  cerca  la Fiesta de la Primavera.  Nosotros la  llamamos el Pésaj.

El Pésaj señala la cosecha del trigo, la última cosecha de cereales de la temporada y Yom Habikurim, "Día de las Primicias" porque señala también el comienzo de la cosecha de frutas y es la ocasión de llevar los primeros frutos maduros al Templo como ofrenda de acción de gracias.

Esta noche tendrá lugar el Seder de Pésaj que es una cena tradicional muy especial. Al final de la víspera de pesaj cantaremos canciones como  “el cabritillo”… o “uno es el salvador, baruch hu ubaruch shemo”…., canciones que aprendemos desde muy pequeños y que repetimos  año tras año, cantadas en ladino, que es el castellano antiguo que hablamos.

Me gusta mucho, cuando mi abuela me cuenta historias a la luz del fuego. Cuando sueño, lo hago con grandes guerreros.

Esta noche pasada de Pesaj me sentó en su regazo y me habló de JALID AL-BALAWI.

No era un gran guerrero pero fue un hombre que viajó y escribió mucho. Un hombre antiguo que nació aquí  en nuestra tierra de Cantoria, igual que nosotros. Llevaba la barba teñida con alheña y cártamo.

Una vez, este hombre, recibió aquí en Cantoria la visita de un rey nazarí llamado YUSUF I de Granada.

YUSUF I  era  un sultán valiente  y decidido al frente de sus tropas y lucho contra los cristianos. El deseo  que el tenía de dominar  el Peñón de Gibraltar, bien le hizo entrar en guerra con Alfonso XI  de Castilla, el emir de Marruecos y Alfonso IV de Portugal. Guerra que perdió en una batalla  que se llamo “la  batalla del salado”.

Entonces, en mi sueño, vi. Al rey Nazari montado en su caballo, llevaba un turbante en la cabeza, vestía una túnica corta ajustada  con muchos botones, y en la cintura portaba una faja..

En el campo de los cristianos y los musulmanes ya todo estaba listo para la batalla.

La caballería castellana, cruzó el río Salado, la batalla comenzó. Alfonso XI, con  sus tropas, frente a las muchas fuerzas  árabes.  La lucha era feroz. El rey de Castilla,  junto con el de Portugal se volvió  con furia, y llevó a las tropas árabes a la derrota.

Salieron  los  granadinos corriendo, del mismo modo las fuerzas africanas que habían venido a ayudarles abandonaron el campo de batalla, dejando todo para salvar su vida.

El campo estaba sembrado de cadáveres……

Así que me he despertado sudando, amanecía  y no podía dormirme. Decidí entonces, visitar los huevos de gusano para ver si han nacido.

En lugar de   los  huevos,  me he encontrado larvas. Así que ahora tengo un problema, porque no se cual ha sido el que ha nacido primero para poder ponerle  Hassam como yo. Creo que   le  pondré mi nombre, al  que parece más grande.

Mi amigo Muladí, me ha explicado: que hay que procurar que no les falte nunca la comida, y que siempre le ponga las nuevas hojas encima de las que se han comido. No pueden pasar  mucho calor porque pueden morir. Y  además, que no me preocupe cuando los vea que   levantan la cabeza y se quedan muy quietos, porque es normal que  estén  así durante dos días o más. A Muladí le llamamos así porque significa que es Hijo de un  cristiano y una musulmana.

El padre de Muladí, quiere que tenga amistad conmigo, por que aunque soy judío, dice que judíos y cristianos  nos parecemos mucho. Pues  nuestra  Torá, que es nuestro libro religioso más importante, es igual que su  Pentateuco cristiano. Ósea, que los 5 primeros libros que forman  “La Biblia”, su libro sagrado.

En cambio, la madre de Muladí, me mira con recelo. Dice que mí familia y yo, deberíamos convertidos al Islam, que es su religión. Y que el  Corán, su libro sagrado, afirma que «No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el último mensajero de Alá».

Yo solo sé, que con Muladí, me  lo paso  genial  cuando estamos juntos. Jugamos en la calle  con la pelota de trapo que me hizo mi madre, con telas viejas de casa. Con las zabilas nos fabricamos espadas y nos imaginamos mil batallas. Y con un trozo de cordel y otro de cuero nos hacemos  hondas y jugamos a tirarles piedras a los gatos. Además Muladí es mi mejor amigo, con el puedo hablar de cualquier cosa, me ayuda mucho con mis gusanos de seda y me cuenta historias impresionantes.

Dice que antiguamente, los gusanos de seda eran el secreto mejor guardado de los chinos. Y que  los griegos y   los romanos andaban fascinados  por  hacerse  túnicas y mantos con este tejido. También que los árabes, con el paso del tiempo, cuando fundaron Murcia, dieron un gran impulso a esto de la seda. La seda era y es, muy apreciada, por gentes de todo el mundo. En especial la seda murciana con sus ricas telas Wasy, mezcla de seda y oro.

Muladí tiene doce años, y aprende mucho de las conversaciones de los mayores, le encanta escucharles…”.