Teodoro Fernández Martínez

Silvia González Alcalde y Andrés Carrillo Miras

Teodoro Fernández, catedrático de la Escuela de Arte de Granada, una vida iniciada en Cantoria y segada en el Barranco de Víznar

Imagen de la revista Reflejos en la que aparece Teodoro Martínez y la portada de un libro con sus proyectos. Colección: Silvia González

En 1936, semanas después del golpe de estado contra el gobierno de la República, el escultor y profesor fue detenido y ya no volvió a su domicilio. Con este reportaje que reconstruye su vida, en el marco de las investigaciones de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica para los trabajos en las fosas del Barranco de Víznar. 

Cuando apareció el documento en el que Hilaria González narraba la detención y muerte de su marido comenzamos la reconstrucción de la historia de un personaje que fue importante y querido en su época, pero que era un gran desconocido para la Granada actual. Era necesario también hablar de la “Escuela de Artes y Oficios Artísticos”, una escuela que tanta importancia ha tenido en el ámbito cultural y artístico para esta ciudad, y sobre la represión que sufrió el profesorado y personal de la misma.

Teodoro Fernández, catedrático de Escultura Aplicada de la Escuela de Arte de Granada, nació en Cantoria el 15 de marzo de 1877[1], en la Calle San Juan. Juana Martínez y Ramón Fernández, sus padres, familia de labradores acomodados, querían por todos los medios que su hijo siguiera al frente de las tierras de la familia. Para don Ramón era su ilusión y orgullo el que Teodoro continuara con su labor e incluso soñaba que fuera capaz de ampliar el patrimonio familiar. Pero su vida no iba a tener nada que ver con la agricultura al evidenciar, desde pequeño, su entusiasmo por el dibujo.

Seguramente intuía o quizá sabía que en su interior había un creador, un artista, pero no tenía ocasión de demostrarlo. La oportunidad se presentó un día en el que su padre se empeñó en que se encargara de vender unas vacas en la feria de Puerto Lumbreras, para ver si le entraba el gusto por el oficio. Lo acompañó un mozo que tenían, pero el responsable de la operación era Teodoro. El padre intentó de esta forma ver si el joven, al sentirse responsable en aquel ambiente de los marchantes, de compra y venta de ganado, cambiaba de idea y se decidía a convertirse en agricultor.

Todo fue en vano. Teodoro vendió las vacas y se dirigió a la estación de ferrocarril. Allí sacó un billete para Cantoria y se lo dio al mozo junto con algo de dinero, y le dijo: "Yo me voy en otro tren para otro sitio, dile a mi padre que ya tendrá noticias mías".

Desde ese día hubo un periodo de tiempo en el que si alguien le preguntaba por su hijo la contestación era siempre la misma: "sé de él lo mismo que tú, que murió en Puerto Lumbreras", contestaba de mal talante.

Esta actitud del padre cambió el día que recibió una carta del director de la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid felicitándole por los extraordinarios progresos conseguidos en sus estudios de su hijo. Teodoro obtuvo el premio extraordinario de la Escuela en Dibujo de Adorno y Figura “haciendo presumir que con el tiempo llegará a ser un notable escultor”[2] tal y como recoge el diario El Regional por lo que la Comisión Provincial acordó “conceder mil pesetas al aventajado alumno (…) Don Teodoro Fernández Martínez, vecino de Cantoria, y perteneciente a una modesta familia”. Ramón se dio cuenta de que el porvenir de su hijo estaba en la carrera que había elegido y terminó ayudándole económicamente.

Al terminar sus estudios contrae matrimonio en Madrid con Hilaria González del Valle Salcedo, con quien tendrá un hijo y recorrerá distintos destinos dentro de la geografía española como la Escuela de Artes de Almería (1915-1916), la de Zaragoza (1917-1920), recalando pocos años después en la de Granada.

Aunque la mayor parte de su vida laboral transcurrió en Granada, siendo profesor de Dibujo y Escultura en la Escuela de Artes y Oficios de esta ciudad, plaza de la que tomó posesión el 21 de mayo de 1920, realizó muchos trabajos de decoración, sobre todo en escayola, en las casas de las clases adineradas de Cantoria, de ahí que su casa se empezara a conocer como la de los “Poyos Palustres” (poyos por los poyetes en piedra que todavía se conservan y palustres por su fama en el buen hacer con esta herramienta y el yeso).

En los años veinte desarrolla una gran actividad realizando en Albox el espectacular panteón de la familia Fernández Pardo[3]  y la lápida de la calle Natalio Rivas[4], junto al también profesor Gabriel Morcillo, además de publicar el libro Estelas funerarias un libro que contenía 30 proyectos originales[5].

De este monumental panteón del cementerio de Albox, obra realizada por encargo de la familia de los Píos, podemos encontrar el molde del Ángel, que forma parte del conjunto, en el Cementerio de Cantoria ya que Teodoro Fernández lo colocó en la tumba de sus padres. En el momento del montaje de la obra, en una cantera cercana propiedad de Ramón Carreño, en la que se extraía piedra para las vías del ferrocarril, sucedió algo que cambiaría de nuevo el rumbo de su vida: se produjo una explosión, y una roca que salió despedida, dañó uno de sus brazos, inutilizándolo para su trabajo de escultor, por lo que se centró desde entonces en su labor de profesor.

En Granada le profesaban un gran cariño, respeto y admiración. Contaba Rudersindo Guerrero Linares, propietario del Café Suizo, natural de Cantoria, que el día del entierro del hijo de Teodoro, un joven ayudante Ingeniero de Industria, la mayoría de los locales y algunos servicios públicos de taxis, colegios públicos, entre otros, permanecieron inactivos todo el tiempo que duró el entierro en señal de duelo y afecto a la familia. De este modo solidarizarse con el dolor de don Teodoro, y manifestarle su amistad y agradecimiento. Don Teodoro no falto ningún año a la suscripción anual para los regalos de Reyes Magos organizados por el Centro Artístico y Literario de Granada.

Sabemos que fue un ferviente republicano y que firmó en noviembre de 1930 el manifiesto del Partido republicano autónomo de Granada[6] que “nacía de sus cenizas en febrero de 1930”[7] y que “desde un primer momento se mostró dispuesto a establecer relaciones con grupos republicanos de otras provincias y estuvo adherido a la Alianza Republicana.” Firman este manifiesto algunos conocidos personajes de Granada que luego terminarían formando, dramáticamente, parte de las listas de fusilados de los primeros días del golpe en Granada como Jesús Yoldi, Rafael García Duarte Salcedo, Polanco Romero o Antonio Dalmases.

En marzo de 1936 solicita, con el total apoyo del Claustro de la Escuela, la unión de las asignaturas de Composición Decorativa (Escultura) con Modelado y vaciado “tal y como ocurre en otras escuelas” para impartirlas conjuntamente. El 10 de julio le será denegada la petición ya que la Dirección General de Bellas Artes “no considera conveniente la fusión de dos asignaturas en una sola y a cargo de un solo profesor[8]” por lo que Teodoro Fernández decidirá solicitar la vacante de Modelado y Vaciado.

En julio de 1936 todavía aparece, como en años precedentes, en las actas del Claustro de la Escuela[9] sin embargo “desaparece” en septiembre del 36. Mientras los cambios se suceden en la Escuela, a las nuevas instrucciones del Rectorado del día 10 de octubre de 1936; “El rectorado comunica a ustedes que las enseñanzas de este Centro deben comenzar el día 13 del actual con separación absoluta de sexos y horas en las clases debiendo remitirme el oportuno horario con arreglo a estas normas[10]”, se suceden la petición de informes de profesores, maestros de taller y personal de la escuela pidiendo que informe “de la actuación profesional, social y política[11]” como en el caso de Ricardo Agrasot Zaragoza, Antonio Torres Rada, Juan Moles Ventura, Antonio López Cuesta y Vicente García Segura31[12], suspendidos de empleo y suelto en octubre del 36. Los maestros de taller Pablo Loyzaga Gutiérrez[13] y Antonio López Cuesta[14] serán separados del servicio en junio de 1937. 

Unas semanas después del triunfo del golpe en Granada, según declara Hilaria González en el expediente de inscripción fuera de plazo, su marido fue detenido y “no volvió a su domicilio en los últimos días del mes de agosto ni supo de él […] hasta que tuvo noticias de que había sido encontrado su cadáver a las afueras del pueblo de Víznar donde parece fue enterrado[15]. Sin embargo, en el libro Los últimos días de García Lorca de Molina Fajardo aparece un testimonio en el que se cuenta se llevó a fusilar a un grupo de veintinueve “al parecer, en un ómnibus de la Alsina”, “entre ellos, don Teodoro, que era profesor de la Escuela de Artes y Oficios”[16].

Ese día fue el 22 de noviembre y, según el listado de personas que el Gobierno Civil envió al mando de Víznar, se encontraba en ese grupo el rector de la Universidad de Granada, Salvador Vila Hernández, y veintisiete hombres más; Rafael Carmona Guerrero, Manuel García Delgado, José Rodríguez González, Sebastián García Pérez, Fernando Ibáñez González, José Martín Cabello, Luis Morales Jordán, José Martínez Perea, Antonio del Paso Reyes, Sebastián Ramon Pino Tovar, Luis Rodríguez Martin, Otilio Rabaza Padilla, Antonio Salguero Reyes, Fernando Carrión Gutiérrez, Juan Vinuesa Aguilar, Miguel Valenzuela Hernández, Antonio Viedma Plata, Antonio Ibáñez Soria, Juan Rivas Pedrosa, Francisco Peregrina Chinchilla, José María Fernández Mejías, Nicolas Gonzalez Quirantes, Ángel Pascual Arias, Pablo García Ariza, José Bonel Organda y Miguel Romero Martin. De este grupo fue salvado Nicolas Quintanilla por interceder por él el capitán Nestares[17].



[1] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Expediente del Profesor Teodoro Fernández Martinez.

[2]El Regional, número 542, 1905.

[3]Reflejos ,01-05-1926.

[4] Reflejos, 1926.

[5]Reflejos, 01-10-1926.

[6]El Defensor de Granada, 18-10-1930.

[7]Hidalgo Álvarez, Roque. Granada durante la dictadura de Primo de Rivera. Granada. Universidad de Granada, 2020.  Pág. 304.

[8] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Libro de entradas 1933-1948 (Correspondencia), pagina 49.  

[9] Actas de la Escuela de Arte de Granada. Actas de julio y septiembre de 1936

[10] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Libro de entradas 1933-1948 (Correspondencia), pagina 53.

[11] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Libro de entradas 1933-1948 (Correspondencia), pagina 57

[12] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Libro de entradas 1933-1948 (Correspondencia), pagina 54.

[13] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Libro de entradas 1933-1948 (Correspondencia), pagina 62

[14] Archivo de la Escuela de Arte de Granada. Libro de entradas 1933-1948 (Correspondencia), pagina 61

[15] Expediente fuera de plazo. Registro Civil de Granada 1937.Real Chancillería. Investigación AGRMH.

[16] Molina Fajardo, Eduardo. Los últimos días de García Lorca. Granada, 1983. Pág. 257.

[17] Molina Fajardo, Federico. García Lorca y Viznar. Memorias del Capitán Nestares, Granada 2012. Pág.253

Casa conocida como "De los Pollos de Palustre" donde nació Teodoro. Los polletes de piedra los realizó con sobrantes del panteón de los Píos que diseñó y construyó en el cementerio de Albox para esta importante familia. Colección: Decarrillo

Nota de prensa sobre el premio extraordinario que obtuvo de la Escuela de Dibujo y Adorno y Figura. Su padre se dio cuenta que el porvenir de su hijo estaba en la carrera que había elegido y decidió ayudarlo económicamente.

Panteón de la familia de los Píos en Albox, una obra funeraria monumental en mármol, cuya imagen utilizó teodoro para editar su catálogo. Colección: Decarrillo

Ángel en escayola que sirvió como molde para esculpir posteriormente en piedra el que se encuentra en el Panteón de los Píos. Colección: Decarrillo

Portada del Catálogo que utilizaba Teodoro para dar publicidad a sus trabajos. Colección: Silvia González

Lápida de la Calle Natario Rivas de Granada. Colección: Silvia González

Solicitud de la vacante de Modelado y Vaciado de la Escuela de Artes y Oficios. Colección: Silvia González

Carta de Hilaria González, mujer de Teodoro a la secrretaría de la Escuela de Artes y Oficios para solicitando los datos que sobre su esposo obrasen en dicha entidad para solicitar la pensión de viudedad. Colección: Silvia González

Agradecimientos

Este artículo es parte de una investigación en archivos de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica para los trabajos de la Fosa de Víznar. Andrés Carrillo Miras, en Cantoria, es responsable de las fotografías y de la recogida de los testimonios de Baltasar Fernández Cuéllar, Julio Rodríguez García, Antonio de Mata García, Francisco Cuéllar López, Casto Uribe Gómez, Antonio Fiñana Granero.

Agradecemos de forma muy especial a la Dirección de la actual Escuela de Arte de Granada las facilidades dadas para acceder a sus Archivos.

En la actualidad un equipo formado por la Universidad de Granada y la Asociación Ganadina para la Recuperación de la Memoria Histórica tratan de recuperar los cuerpos y la memoria de unos 400 hombres y mujeres asesinadas desde agosto del año 1936 en la zona de Viznar y Alfacar y saldar la deuda pendiente con sus familias.

Filigranas en escayola realizado por Teodoro en una vienda en la calle Alcalde Cristino María Sánchez. Colección: Decarrillo